Contagio de bostezo y empatía en primates


Prueba de contagio de bostezo en chimpancés. (Imagen: Pablo Herreros).

En la última década, los neurobiólogos identificaron unas células nerviosas que son la evidencia fisiológica de la empatía y de las complejas emociones sociales, llamadas “neuronas espejo”. Éstas se han encontrado en humanos, primates no-humanos y otros mamíferos de alto coeficiente cerebral, como elefantes o ballenas.

Estas neuronas nos permiten comprender lo que le ocurre a otro individuo, imaginándonos a nosotros en la misma situación y proyectando lo que sentimos. Están relacionadas directamente con la empatía porque gracias a ellas podemos “sentir los sentimientos de otros” y entender sin necesidad del razonamiento, puesto que se produce una simulación directa en el cerebro.

En varias investigaciones, se ha demostrado que existe una correlación entre una capacidad básica para la empatía y el fenómeno del contagio de bostezo. Por ejemplo, ciertas personas con dificultades para establecer relaciones interpersonales debido a alguna patología o a una lesión cerebral no suelen bostezar cuando ven a alguien hacerlo. Pruebas similares se están realizando con enfermos de Alzheimer.  Además, todo apunta a que es necesario el desarrollo de ciertas estructuras neuronales, pues tampoco se produce contagio antes de los dos años de edad.

Durante mucho tiempo, tanto la empatía como el contagio, fueron considerados fenómenos exclusivamente humanos. En el año 2004, aparecieron una serie de estudios con chimpancés llevados a cabo por James Anderson y Tetsuro Matsuzawa, en los cuales,  se prueba la existencia de contagio en esta especie. Los individuos bostezaban en mayor número de ocasiones después de visualizar vídeos que contienen bostezos de congéneres, al igual que ocurre con humanos.

Vídeo del experimento sobre contagio de bostezos realizado por Matsuzawa.

Vídeo del experimento sobre contagio de bostezos realizado por Pablo Herreros.

La empatía tiene como función, entre otras, el adaptar la ayuda a las necesidades del otro. Es relativamente común ver una manada de elefantes ajustando el paso a las necesidades de algún individuo enfermo o lisiado. También los levantan cuando desfallecen. Entre chimpancés el apoyo a individuos minusválidos o heridos sucede con cierta frecuencia, y los delfines prestan ayuda a otros a ascender a la superficie para tomar aire. Los comportamientos de ayuda son comunes entre los mamíferos más gregarios para quienes la colectividad lo es todo y cada individuo es imprescindible para la supervivencia del grupo.

Vídeo en el que un perro salva a otro perro atropellado en una autopista de Santiago de Chile

Cuenta el primatólogo holandés Frans de Waal, la historia de una hembra de bonobo, que recogió un pájaro que cayó en el foso tras estrellarse contra el cristal del recinto en un Zoo de Inglaterra. Esta hembra se acercó, lo agarró y escaló hasta el punto más alto del árbol más alto de la instalación, agarrando el tronco con sus piernas para poder tener las manos libres. Entonces desplegó sus alas cuidadosamente, arrojándolo con fuerza en dirección al exterior del recinto. No tenía fuerzas y no pudo alzar el vuelo, cayendo de nuevo en el interior. La bonobo bajó rápidamente y lo protegió durante horas de sus compañeros hasta que cayó la noche. A la mañana siguiente el cuidador no lo encontró en el recinto, pues probablemente se recuperó del shock y pudo retomar el vuelo por sí mismo. Lo importante de este hecho es como adaptó su comportamiento a las necesidades del pájaro, pues esta conducta hubiera sido completamente absurda para ayudar a otro miembro de su especie.

Vídeo en el que un leopardo cuida de una cría de babuino, tras matar a su madre.

Tradicionalmente, todo lo relacionado con las emociones y la empatía ha sido impopular entre la comunidad científica, especialmente si se trataba de animales no-humanos. Era considerado efectos secundarios no deseados de la evolución que interfieren en el correcto funcionamiento de la razón. Más datos son necesarios, pero las investigaciones recientes demuestran que los animales y los humanos reaccionamos ante el entorno de una manera similar. La continuidad en la estructura de animales y los seres humanos es manifiesta. Hoy en día, es más fácil probar que los animales tienen emociones y empatía que lo contrario.

29 pensamientos en “Contagio de bostezo y empatía en primates

  1. Me ha encantado, la verdad es que pone la piel de gallina , posiblemente nos sorprende porque nos creemos seres especiales y no acabamos de aceptar del todo que, como bien decís, somos primates.

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  2. Esta clara la relacion entre el resto de los animales y la influencia del comportamiento humano, los gorilas y primates desarrollan estas habilidades instintivamente pero, en mi opinion la actuacion del perro es causa de la influencia de las conductas humanas que observan, lo que demuestra que apreden y asimilan conoicimientos, esto demuestra amigos, que el hombre sigue siendo y sera siempre una vulgar pulga en el universo.

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  3. Es lógico que si nuestro legado es evolutivo, tiene que haber un nexo entre las emociones que habitan en nosotros y en las pasadas, tanto empatía, como amor, odio, etc.
    La diferencia notable, que nos difererencia, es cuando empezamos a pensar y sopesar no solo en nosotros, o en los demás, si no en lo abstracto, en preguntarnos el por qué, el cuándo y cómo de todas las cuestiones posibles.

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  4. Genial, la entrada y el blog. Sobre el video del leopardo: Parece que los animales saben mucho mejor que nosotros cuando un animal debe morir y otro debe vivir. ¿Un respeto instintivo a la red trófica y/o equilibrio entre especies dentro del ecosistema?

    Da por hecho que comentaré este blog a mis amistades. Un saludo

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  5. Pingback: So little to say… and so much time (la continuación) » De animaladas, bostezos y empatía

  6. Las neuronas espejo no sólo nos permiten empatizar y aprender las emociones de los demás, sino que nos permiten aprender todas las áreas del conocimiento. Justo en esto puede estar el secreto de nuestros logros evolutivos, porque aparentemente los humanos lo tenemos mucho más desarrollado; lo que nos hace buenos maestros.

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  7. una evidencia más de que, gracias a la plasticidad cerebral, los cerebros consiguieron desarrollar un lenguaje propio de comunicación de emociones y estados psicofísicos que aún persiste sin que nosotros apenas lo percibamos.
    Gracias por este blog……era el que faltaba……..

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  8. Es fascinante!!! Tengo tantas preguntas…la empatía y la confianza entre las gentes también están sumamente unidas a la hormona oxitocina, de hecho se ha tratado a personas con lesiones o patologías, que sufrían de problemas de relación. En un experimento realizado con ratas vírgenes, se les inyectó oxitocina y estas adoptaron comportamientos maternales…que no son necesariamente empaticos pero si protectores.
    Los bonobos al igual que los humanos a veces cupulan mirandose a la cara.Me pregunto si todo esto que hablamos de la empatía es debido al lenguaje no verbal que aprendemos casi sin darnos cuenta. Durante el amamantamento por ejemplo se activa en la madre el hemisferio derecho durante una interacción puramente gestual y sensitiva, durante la cual madre y bebe producen oxitocina…

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  9. He visto una hembra de cerdo amamantando a unos cachorros de perro, tenia yo unos 10 años y no lo entendía muy bien, me parecía “anormal”, aprendí mucho de los animales y lo genial es que en general con los animales te puedes sentir tu mismo.

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  10. Trabajo en una empresa muy grande y mi jefe no desarrolla en absoluto complejas emociones sociales ni por supuesto sabe nada de empatía. lo llevamos al médico y dice el especialista que no tiene neuronas espejo, que puede comprar un retrovisor de un Megane y atrornillarlo en la oreja. No sé si servirá.
    Seguramente pensáis que es broma ( y acertáis ) pero todos conocemos a alguna persona ( o muchas ) menos interesante que cualquiera de los animales que salen en este blog.
    Lo del perro ayudando a su amigo muerto y lo del Leopardo me parece de nota. Muchas gracias.

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  11. Pingback: Contagio de bostezo y empatía en primates

  12. Lo bonito es que todos los terrícolas sentimos y somos iguales.
    Si amas a los animales no te los comas.
    Siempre nos quedamos fascinados ante los animales lejanos y masacramos a los cercanos por ser especistas, no contribuyas a la muerte y sufrimiento de los animales.

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  13. Gran trabajo e interesante artículo.

    Los animales son siempre fuente de ejemplos ampliables a la conducta humana. Los hallazgos que encontremos en los estudios referentes a la empatía y las emociones en animales, se pueden estrapolar a los humanos dando respuestas a muchas incógnitas de hoy en día tenemos en este campo.

    ¿Un ser humano puede carecer de empatía? ¿ La causa de carecer de empatía es biológica, aprendida,.. ambas?

    La empatía, la podemos utilizar como medio para cooperar o manipular mejor al otro.., ¿Que delimita este uso?

    ¿ Las psicopatías tienen que ver con esta empatía o carencia de ella?..

    Se abre un campo de investigación amplísimo en el que nuestros amigos animales pueden aportar gran información al uso. Además de aportarnos más motivos para empatizar con ellos y tomar completa conciencia de que son seres sensibles con todos los derechos para ser tratados como habitantes respetables y legítimos de este maravilloso Planeta, al mismo nivel que los humanos.

    Magnífica, pues, la línea de investigación.
    ¡Ánimo para continuar en esta línea!

    Espero la continuación..

    Saludos
    Sonia M.R.

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  14. Desde hace unas semanas estoy haciendo precisamente un experimento casero con eso del bostezo. Según parece, el bostezo no sólo se contagia al ver a otro individuo bostezando, sino que también se contagia al conseguir trasladarlo, aunque sea imaginativamente a una situación propicia para el bostezo.

    Diciendo las siguientes palabras he conseguido provocar el bostezo a un montón de gente: Que nublado está ahí fuera, seguro que va a llover… Que bien se está aquí dentro calentito ¿eh?

    Igual parece una chorrada, y no sé hasta qué punto tendrá base científica o no, pero lo conseguía tantas veces como quería incluso con la misma persona.

    Quizás sólo sea un episodio gracioso, porque hasta las personas a las que les provocaba repetidas veces el bostezo se reían (pero no por ello podían dejar de bostezar, incluso sabiéndolo e intentando resistirse). Luego estas personas lo han probado con otras personas y también les ha resultado 🙂

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  15. Enhorabuena por ese espíritu investigador Teresa! Es fantástico lo que cuentas porque gracias a tus palabras pones en marcha las mismas neuronas que cuando realmente estamos en ese contexto. El bostezo, entre otros, está asociado al cambio de actividad. Lo que tu experimento demuestra es el poder del cerebro como potente simulador. Saludos. Pablo Herreros Ubalde.

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  16. Sí, pero cuando empezaron a reirse, pensaba que ya no tendría efecto lo que dijera, porque como se supone que el reírse implica una mayor actividad… En fin, misterios sin resolver, al menos por mi, jajaja.

    Un abrazo

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  17. Pingback: Más contagioso que la gripe… ¡un bostezo! « PARADIGMedical

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  19. cuando veo bostezar a los “monos” yo tambien bostezo. ¿sera que soy muy pariente de estos “monos”, o es normal? de todas forma con oir la palabra bostezo es suficiente para que empieze a bostezar.

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  20. Sí Jorge, es normal que se nos contagie. Somos la especie que probablemente tiene la empatía más desarrollada de todos los primates. Somos muy sensibles a cualquier estímulo, especialmente si es social. Si los bostezos tuvieran olor, también se nos contagiarían por este sentido. Muchas gracias por compartir tus experiencias. Nos ayudan a completar con información que no aparece en el artículo. Saludos afectuosos. Pablo Herreros Ubalde.

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  21. Yo lo del bostezo contagioso los utilizo cuando mis cachorros de 5 y 3 años no quieren dormir… Tengo que decir que funciona bastante bien, jejeje.
    Gracias por este espacio de reflexión Pablo

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  22. Esta tesis mana de los estudios sobre la mímesis, que os recomiendo, derivados de la obra de René Girard. Fue tras un congreso sobre Primates y violencia de dónde surgió el interés de los biólogs sobre la mímesis. Girard es el origen de este estudio sin límites para tesis doctorales, o para comprender simplemente cómo actuamos y a donde nos conduce la mímesis. La rivalidad y la violencia son desarrollos culturales de origen mimético: está todo traducido en Anagrama, Ecuentro, Caparrós.

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