Primate busca piso

Son pocas las especies de primates que utilizan o elaboran nidos para los periodos de inactividad. Los podemos encontrar en los dos extremos de la clasificación. En un lado están los prosimios (lemures, tarseros, lorisiformes y aye-ayes), que utilizan las cavidades de los árboles como nidos permanentes para parir, cuidar de las crías y descansar. Son puntos fijos con un fuerte sentido territorial. Los hominoideos (orangutanes, bonobos, chimpancés, humanos y gorilas), en el lado opuesto, también mostramos conductas de refugio y fabricamos nuestros propios lugares de descanso.

Un chipmancé en cautividad confecciona cuidadosamente su nido con siete mantas y un peluche.

Pero además de todas estas funciones descritas, los nidos proporcionan sensación de seguridad y bienestar a los individuos. La primatóloga Jane Goodall ha descrito como en numerosas ocasiones pudo observar a animales que acababan de recibir un disparo de cazadores furtivos, usar las pocas fuerzas que les quedaban para subir a lo alto de un árbol y construir un último nido que les sirva de refugio y les impida caerse al suelo.

Debido a que los grandes simios son nómadas, al caer la noche, cada chimpancé hace un nuevo nido y duerme en él entre 10-12 horas. A veces lo utilizan varias jornadas hasta que se agotan las frutas cercanas y entonces emprenden la marcha hacia otra nueva fuente de recursos. Estas camas las elaboran mediante un proceso de doblado y acolchado con varios tipos de ramas y hojas. Normalmente están en los árboles, pero también se pueden encontrar en el suelo.

En la naturaleza, todos los individuos ya destetados construyen nidos. Los jóvenes pronto aprenden a construirlos por sí mismos, pero no dejan de dormir con su madre hasta que ésta tenga una nueva cría. Un individuo adulto tarda entre 5 y 25 minutos en su elaboración. Por comparación con animales que viven en cautividad, sabemos que en gran parte se trata de un conocimiento adquirido, aunque conductas como sentarse sobre montones de hojas u ordenar alrededor de sí mismo ramas, son tendencias innatas presentes en todos los individuos.

Nido de chimpancé construido entre las ramas de un árbol (imagen: usuario de Flickr).

La composición de los nidos demuestra una gran flexibilidad en su construcción. La estructura de estos depende de varios factores como lo demuestra el amplio repertorio de soluciones utilizadas ante diferentes problemas como son la lluvia, el viento, etc. Así pues, el clima influye decisivamente en la orientación y construcción de un tipo u otro. Por ejemplo, los bonobos y orangutanes construyen nidos más refugiados durante las lluvias, al contrario que chimpancés, que los hacen más abiertos para facilitar el secado por la mañana. Los gorilas demuestran una menor plasticidad debido a que los hacen casi siempre en el suelo.

Existe también una relación entre la altura donde sitúan las camas y las estaciones del año. En época de lluvias la altura media elegida es mayor, mientras que en la estación seca hacen los nidos más cercanos al suelo o sobre estructuras de pequeña altura. Ello es debido a la humedad que retiene la tierra y a una mayor presencia de depredadores durante la estación húmeda.

El experto en gorilas de montaña George Schaller, en un estudio llevado a cabo en los años 60, comprobó que la mayoría de los nidos contenían heces. Tanto él como otros primatólogos creen que los animales usan conscientemente los excrementos para aislarse del frío de la noche. El primatólogo Jordi Sabater Pi, estudió con detenimiento los materiales empleados por los gorilas en la construcción de nidos en Guinea Ecuatorial. Éstos utilizaban preferentemente plantas de especies pertenecientes a los géneros Afromomum y Sarcophrynium. Se trata de especies con hojas de grandes dimensiones y muy flexibles que se doblan con facilidad. Existen poblaciones humanas con quienes estos grandes simios comparten hábitat, como por ejemplo los Mbuti (República Democrática del Congo). Esta sociedad de cazadores-recolectores, debido a la caza, pasan muchas noches en la selva y emplean en la construcción de sus lechos hojas de la misma especie que los gorilas.

Nido de chimpancé con su habitante durmiendo en su interior.

La forma en que los primates construyen los nidos sugiere que es un rasgo primitivo que se originó antes de que la línea de homínidos se separaran de los grandes simios. A través de reconstrucciones filogenéticas, se ha demostrado que los comportamientos de construcción de nidos en los primates han evolucionado independientemente entre seis y ocho ocasiones a lo largo de la evolución.

Hay varias hipótesis propuestas para explicar la funcionalidad y ventaja adaptativa de estas tecnologías básicas. La más aceptada consiste en la idea de que el incremento en el tamaño corporal ha influido en el tipo de sueño. Si duermes refugiado de los peligros, se reduce la necesidad de vigilancia, dando lugar a posturas y periodos de descanso más relajados. Esto permite que la energía disponible para el siguiente día sea mayor, tanto para el cuerpo como para el cerebro. A su vez, un sueño de más calidad pudo haber propiciado unas habilidades cognitivas más complejas, como pueden ser la memoria a largo plazo y el aprendizaje.

5 pensamientos en “Primate busca piso

  1. Sin dusa es maravilloso observar la parsimonia y el ritual de preparar el nido en el primer vídeo, pero tengo una duda,como llegan a la conclusión para vincular filogenética y comportamiento de construcción de nidos?
    Entiendo la posibilidad de encontrar vínculos y diferencias en especies actuales, pero desconozco como pueden llegar a esta conclusión. podrían ayudarme o es un error?

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  2. !Gracias por participar Toni! Cuando dos especies cercanas tiene un mismo comportamiento, es muy probable que el ancestro compartido de ambos lo tuviera también. Esta característica común se denomina “homología”. Cuando dos especies llegan a tener el mismo rasgo, pero están alejados, como ocurre por ejemplo con las alas de los murciélagos y los pájaros, se llama “Homoplasia”. Este principio vale para órganos o para conductas. Saludos afectuosos. Pablo.

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  3. Comparto totalmente con lo que dice el artículo y además con lo que se ve en los vídeos, pero tal como el homínido construye su seguridad en este mundo apunta a consagrarse como territorial y egocéntrico.
    Pero además de eso, no dejamos de ser animales…
    Ojalá aprendamos de los primates a los cuales estamos muy ligados…

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  4. Hola Pablo, muy interesante todo este mundo de los primates!. Hasta ahora habia venido estudiando la conciencia humana pero nunca me habia preguntado que relacion tenian nuestras conductas con nuestro proceso evolutivo y creo que en tu blog hallare muchas respuestas. Un saludo de un alumno del curso de inteligencia emocional de Hune!

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