Liderazgo natural (y 2)

Esta es la segunda parte del artículo «Liderazgo natural (1)», publicado por Pablo Herreros en este mismo blog.

En esta entrada, sigo hablando de los líderes y de algunos de sus elementos más característicos, descubiertos a través de la investigación sobre la conducta animal. Uno de los temas que más interesan a los expertos de liderazgo de todo el mundo es la personalidad que estas personas tienen.


En chimpancés, los individuos dominantes y despóticos no suelen tomar el papel de líder (imagen: Patries71 / Flickr).

En un experimento, Jennifer Harcourt y colaboradores colocaron pares de peces en peceras para registrar su comportamiento. Al poco tiempo comenzaron a coordinar sus movimientos en busca de alimento. Se demostró que las diferencias de personalidad eran cruciales a la hora de conseguir la coordinación. Los peces valientes emergieron como líderes y los más tímidos como seguidores. Estos roles se retroalimentaban socialmente el uno al otro: el líder proporcionaba seguridad a los tímidos y estos facilitaban el liderazgo efectivo a los valientes.

En humanos ocurre algo muy similar, la extraversión correlaciona con la emergencia del liderazgo. Por ejemplo, los experimentos con humanos muestran que los que más hablan tienen muchas posibilidades de serlo. No en el sentido de hablar por hablar, sino de establecer vínculos con otras personas del grupo a través del lenguaje, que es el medio de expresión más usado por nuestra especie.

Por otro lado, no conviene confundir liderazgo con dominancia o despotismo, ya que estos últimos caracteres pueden ejercer una fuerza contraria que complique la emergencia del líder. Es cierto que en animales con jerarquías estrictas, los individuos dominantes suelen tomar el papel de líder, como es el caso de los babuinos, los gorilas y los lobos, pero no sucede así con los chimpancés, los humanos o los orangutanes.

Escenas de caza cooperativa en chimpancés, las cuales suelen ser iniciadas por los líderes de la comunidad. Tras su consecución, la recompensa es repartida entre los miembros para asegurar la colaboración futura.

Al margen de estas correlaciones, en muchos casos, los individuos dominantes no lideran porque no facilitan el seguimiento. Muy al contrario, estos individuos dominantes operan de manera autónoma, debido a su poder y acceso preferencial a los recursos. Este tipo de individuos rara vez se convierten en verdaderos líderes. Más bien son déspotas autoritarios que tienen poca influencia sobre el día a día del grupo. Debemos tener en cuenta que la fuerza también puede ser una debilidad si el líder se aísla, ya que favorece que el resto del grupo se alíe en su contra.

¿Qué derechos y deberes tienen los líderes?

Los líderes de los chimpancés, aunque son los que obtienen la mejor recompensa, también son los que más comparten. De lo contrario, los líderes no obtendrán la cooperación de los miembros de su equipo en el futuro, tan necesario en las batidas de caza, las patrullas por los límites o la defensa ante depredadores. Si tienen un conflicto, también pueden ser los primeros en dar un paso para su resolución, ya que nunca saben cuándo necesitarán a su «oponente».

Es por esto, que el líder suele ser el individuo con más alianzas del grupo. En el caso de algunas sociedades preindustriales, es también el encargado de establecer una red de alianzas con otros líderes regionales o nacionales, así como de iniciar las empresas colectivas, como son las temporadas de pesca y la caza de ballenas, actividades que implican pasar varios días en alta mar y la cooperación de muchos hombres a la vez.

Otra de sus funciones principales es la de intervenir en la resolución de los conflictos, a veces de manera imparcial, para devolver la estabilidad al grupo. De hecho, se han observado comunidades de chimpancés en los cuales, los machos alfa eran expulsados, debido a que creaban más enfrentamientos de los que resolvían, algo especialmente peligroso para las hembras y su descendencia. Por esto no es raro el que las hembras creen una coalición para expulsar a líderes agresivos y permitir que otros más tolerantes asciendan al poder.

Aunque son necesarias más investigaciones sobre liderazgo, tanto en animales humanos como animales no humanos, cada día estamos más seguros de que el fenómeno del liderazgo, más allá de las ambiciones personales, cumple una importante función social en los grupos que están inmersos en tiempos de inestabilidad y crisis, precisamente como los que estamos viviendo en estos momentos.

6 pensamientos en “Liderazgo natural (y 2)

  1. Pingback: Somos Primates » Liderazgo natural (1)

  2. ¡¡Hola Pablo!! Al parecer el hombre no es el único animal que construye autoridad a base de empatía .Es verdad que antes éramos menos conscientes del efecto que esto tenia sobre la productividad.Los nuevos descubrimientos demuestran que los jefes que se preocupan por transmitirles comprensión y preocupación a sus empleados obtienen una recompensa en términos de rendimiento. Un abrazo Pablo.

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  3. Precisamente, ando leyéndome unas novelas de ciencia ficción, de Orson Scott Card donde está muy presente el liderazgo en un grupo reducido de personas (la mayoría son familiares) y, sucede lo que se recoge en tu entrada de hoy. La novelas pertenecen a una saga: la saga del retorno. Saludos.

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