¿Cómo alcanzan el poder y lideran las hembras?

 

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En nuestro interior, existe un impulso que nos lleva a desear el poder, incluso mas allá de lo necesario para sobrevivir. En la selva, el ansia de poder de los primates es también intenso. Para alcanzarlo, los machos, humanos y no humanos, realizan alianzas, peleas, demostraciones de poder y otras estrategias políticas. Pero, ¿cómo hacen las hembras para obtener su cuota de poder e incluso liderar? En los animales, comunidades tradicionales y tribus encontramos las respuestas.

Según las observaciones hechas por el primatólogo japonés, Nahoko Tokuyama, en los bonobos, la estrecha alianza que las hembras mantienen entre sí las convierte en las jefas de la selva donde habitan. Los lazos que tejen entre ellas hacen que cooperen y se auxilien entre sí en caso de que algún “machito” se pase de listo.

Por ejemplo, Tokuyama presenció un día en el que había varias hembras tratando de echar la siesta sobre unas ramas. Una de ellas estaba en celo, lo que provocó la reunión de una pandilla de machos debajo del árbol. Molestaban con gritos, golpes al tronco y cómo no: mostrando su pene erecto. Las hembras se debieron sentir intimidadas porque saltaron y atacaron a los machos, respondiendo así a su provocación. Tres de ellos escaparon pero al cuarto le mordieron.

Esta camaradería entre hembras o mujeres es algo que se repite con éxito en varias especies, tribus humanas y otras sociedades tradicionales. La unión es una poderosa fuente de poder. En la aldea de Conambo, en el amazonas ecuatoriano, dos etnias conviven: los descendientes de tribus Zaparo y Achuar. Las mujeres de ambas han conseguido ascender de estatus gracias a sus habilidades diplomáticas. ¿Está basado el liderazgo de la socialista Díaz en estas hablidades? En parte sí.

En Conambo, las mujeres son políticamente más relevantes y ejercen gran liderazgo. Su poder proviene de su capacidad para desarrollar alianzas con la facción opuesta y de mantener las que ya posee en la propia. Una red social que los hombres no son capaces de tejer. Ellos tienen lazos con otros hombres de su facción pero les cuesta relacionarse con hombres de la contraria. Por lo tanto, esta capacidad de negociación y mediación es otra de las ventajas del liderazgo femenino.

El poder de estas mujeres es tal, que deciden sobre asuntos tan importantes como el acceso a las tierras comunales o las demandas de paternidad. Organizan a la gente, dirigen las acciones de otros y solucionan conflictos entre personas. Por lo general, hablan bien y son persuasivas. Eso sí, aunque sucede menos, cuando el conflicto es entre ellas, la reconciliación es complicada y se prolonga más en el tiempo. ¿Nos suena el tema, verdad?

Lo interesante es que en los estudios sobre el estilo de liderazgo que ejercen las mujeres en el s. XXI, incluyen las mismas capacidades detectadas en hembras de grandes simios y mujeres de sociedades tradicionales. Un estudio llevado a cabo por la famosa compañía de gestión empresarial Caliper lo demuestra. Una vez más, los resultados resaltan sus capacidades diplomáticas. Son mucho más eficaces a la hora de cohesionar al grupo y frenar la violencia interna.

Un estudio publicado recientemente por la Universidad de Duke, en la comunidad de Gombe, donde inició sus estudios Jane Goodall, añade otro factor clave del estatus del poder de una hembra en chimpancés: esperar a que mueran los que están en mejor posición social. Simplemente esperan a que desaparezcan y ocupan el vacío de poder. Ellas no luchan entre sí, simplemente aplican el refrán de “la paciencia es la madre de la ciencia”.

Otra fuente de poder tradicional es el estrato social al cual pertenece tu familia ya que se hereda. En algunas especies de macacos y capuchinos, al alcanzar la madurez, las hembras permanecen en el grupo natal y los machos deben emigrar a otros. De esta manera, el poder reside en las hembras de una misma familia o matrilínea. Abuelas, madres y hermanas viven juntas toda la vida y se apoyan unas a otras. El estatus social en estas especies es asunto de hembras porque se hereda por vía materna. Lo contrario a lo que suele ocurrir en los patriarcados humanos, en los cuales lo normal es que ellos lo hereden todo y ellas deban trasladarse con la familia de su esposo, perdiendo así sus recursos, así como también toda posibilidad de alianza con su familia biológica.

Los matrimonios también afectan a nuestra cuota de poder e influyen en la parte del pastel que nos tocará en la vida. Los estudios antropológicos contemporáneos demuestran que los humanos seguimos usando el matrimonio como una estrategia para ascender socialmente. Existen una tendencia a casarnos con personas de nuestro mismo estatus o superior porque incrementa nuestras posibilidades de supervivencia. Poco ha cambiado en este sentido desde que bajamos del árbol.

Pero hay más analogías. En primates no humanos, la primatóloga Susan Perry investigó el ascenso social de una hembra de mono capuchino en la selva de Costa Rica llamada Tattle. Su posición social era baja y también era torpe relacionándose con otras hembras. Esta actitud le trajo problemas porque al no poseer aliadas era más vulnerable ante los depredadores. De hecho, dos de sus crías le fueron arrebatadas por serpientes. Un día, dos machos inmigrantes con ganas de poder llegaron al grupo. Tattle comenzó a intercambiar sesiones de acicalamiento con ambos. Los nuevos machos retaron a los antiguos y lograron expulsarles. Entonces Tattle se convirtió en la nueva hembra alfa. Ascendió a lo más alto de la jerarquía como nueva “primera dama”.

La diversidad cultural y psicológica humana es de tal magnitud que las mujeres también usan estrategias masculinas a la hora de liderar pero poseen sus propias armas. Las raíces de todas estas capacidades más desarrolladas en las hembras y mujeres a la hora de liderar tienen un origen ancestral. La razón es que las hembras solían estar más preocupadas por el equilibrio del grupo. Una motivación inconsciente cuya causa reside en que ellas y sus crías son las más vulnerables si viven en un colectivo que ha perdido el control o está en guerra.

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